Yo tambien

marzo 14, 2010

Yo, tu pararrayos

¡Hola! Soy yo, Belkis, la autora del blog. Mi “prima belga” cuando estuvo de visita hace días, quería saber más de mí. Me confesó que minutos antes había preguntado lo mismo a mi hija, para tal vez ¿cerciorarse de la misma teoría? y aquí lanzó la interrogante :“Belkis, te veo tan diferente. ¿Siempre fuiste así como eres ahora? ¿Por qué no reaccionaste antes?"

Mi hija le dijo, “Si y No. Cuando mami apenas asomaba la posibilidad de ser ella, rápido El le cuestionaba su proceder y entonces era una discusión segura”….

Okay ahora respondo yo. Suspiré y de manera calmada expliqué y explico públicamente. Todos los que no están familiarizados con la dinámica de la violencia doméstica y el abuso en general se sienten confundidos y sorprendidos de que las víctimas no tomen una decisión rápida para abandonar dicha situación. Antes cuando me hacían esa pregunta se me acrecentaba el sentido de culpa. ¿Por qué? ¿Por qué te quedaste? ¿Por qué esperaste tanto?... 26 años. Ya no me cuestiono más.

Influyen muchos factores (un tanto diferentes a las de los hombres que sufren Violencia Doméstica , de los cuales tocaremos en un futuro). Hablemos del AISLAMIENTO, una de las pieza claves en mi caso.

Crecí bajo su cultura, sus deseos y con la inmadurez propia de la edad –una niña de apenas 16 años-. Con el tiempo entendí que El era una persona llena de sus propias inseguridades y usaba la violencia como mecanismo desesperado de control y dominación, al cual acudía para no enfrentar sus propios problemas.

Ya les conté brevemente de qué manera controlaba mi vida diaria con un simple “teléfono” y horarios pre establecidos para controlar lo que hacía yo y limitar mi tiempo fuera de la casa. Pero cuando comencé a estudiar tenía que controlar entonces con quién hablaba.

Mi amigo Alejandro

Les comenté antes quiénes conformaban mi círculo antes de venirme. Solo la familia de El y las mamás de mis hijos en el colegio, las cuales muchas asistían al mismo club social; así que era la misma rueda: colegio en la semana-club los sábados- su familia los domingos (ahh costumbre muy europea y más de uno que me lea me lo imagino asentando con la cabeza). ¿Amigos? Claro un saludito a los esposos de las mamás.

Cuando empecé las clases aquí en Estados Unidos solía sentarme siempre al lado de compañeras (ja bobadas mías, un respeto absurdo interno por mi esposo, es que yo sentía como si El podía traspasar su mirada a través de las paredes del salón y ver mi comportamiento). No me daba cuenta que yo hacía una coraza para evitar la caída de un rayo sobre mi cuerpo o todo lo que hubiese a mi alrededor, cual pararrayo.




Un día llegué tarde. Entré, vi con quién podía sentarme y solo quedaba un puesto al lado de un caballero. Pues ni modo:
-Buenos Días ¿ Puedo?
-Claro, contestó, siéntate. Mucho gusto me llamo Alejandro y ¿tú?
-Hola, soy Belkis. Y así empezamos nuestro día. Hicimos tan buena química que nos convertimos en buenísimos compañeros.

En los breaks Alejandro quería hablar pero yo me alejaba porque no quería tener ningún tipo de roce que me trajera inconvenientes con El.

Ejercicios Mentales:

Me quedó una anécdota muy marcada en el club donde éramos socios (sí dije perfectamente "é-ra-mos so- cios", aunque El fuera el proveedor económico y creyera que con eso me quitaba valor como persona y participación). Las mujeres nos sentábamos en uno de los restaurantes a conversar y los esposos al lado. Una vez –antes de salir de casa- me leyeron la cartilla: “Me he fijado que fulano te saluda muy cariñoso, NO quiero que lo saludes más”.

-Pero ¿qué dices? Si su esposa se sienta con nosotras, es comadre de fulana. Ese señor nos saluda a todas por igual.
-No me interesa, el sábado NO lo saludas.

Llegó el día y efectivamente el señor se acercó y empezó su ronda de saludos amables a todas. Mi corazón estaba acelerado, El me veía desde al lado y bueno cuando llegó mi turno le quité la cara, no extendí la mano y solo dije Hola. Me sentí horrible pues YO NO SOY ASI y menos si me mandan.

El señor no quedó muy agradado y solo dijo “ay que antipática”.

Inmediatamente se dirigió a su grupo y entonces El si lo saludó con mucho compañerismo, borrando así toda duda de haber sido el autor intelectual de mi rudo comportamiento. Lo ví, callé y me dolió. Claro, yo quedé como la antisocial. Tal vez alguna de ustedes, que está leyendo, pudiera acordarse del personaje y hasta del incidente.

Volviendo al presente. Repetía esa y muchas escenas en mi memoria. Así que: “Alejandro, lo siento –decía por dentro- mejor no te acerques a mí.”

Pero Alejandro es una persona muy espiritual, además de Doctor, me observaba minuciosamente y poco a poco iba atando cabos. Hasta que una vez me encontró llorando en el carro y gentilmente se acercó:
-¿Qué te pasa?
-Nada -dije- y mejor vete de aquí porque si El pasara y nos ve hablando me vas a poner en problemas, pues El pensara que tu y yo tenemos algo...
-¿Qué? Dijo Alejandro. Tu sabes que eso no está bien Belkis pero, te recomiendo un libro para que reflexiones y se fue.

En otra ocasión, El se lesionó el hombro y me pidió ayuda de un doctor pues yo ya trabajaba en un hospital como voluntaria. Le recomendé a Alejandro, le pedí la cita y cuando yo estaba lista para acompañarlo me ordenó que me quedara en casa. Al final de la consulta Alejandro me llamó para darme el reporte. Paralelo a eso me entró la llamada de El para reclamarme por qué mi amigo Alejandro le había hablado tan bonito de mí…ya que solo alguien –según El- que tuviera tanta cercanía podía hablar así de otra persona“ Tremenda discusión, obviando lo más interesante: la cortesía de Alejandro de tratarlo bien y no cobrarle nada.

Por supuesto, a raíz de eso, como niño caprichoso ni volvió a las terapias y tuve que decirle a mi amigo las razones “gracias por tenerme en buena estima pero NO lo hagas más, tu cortesía me trae demasiados problemas”. Alejandro respetó pero me dijo “eso no está bien Belkis”.

Hoy, Alejandro y yo seguimos siendo excelentes amigos. Conocemos a las parejas respectivas, me sigue ayudando cada vez que puede y yo fui entendiendo que no era malo tener amigos, que mi pareja lo podía comprender y de paso que si le hablaban bien de mi, NO era porque había una relación extra sino que apreciaban a su compañera. No es fácil pero se puede ir captando.

¿Por qué su pararrayo? Porque TODOS sabían de su carácter hitleriano pero una cosa era con sus amigos y otra muy distinta conmigo. Su “fuerza ridícula” la desahogaba conmigo y de paso me robaba mis energías. Yo, sin querer, recibía todos sus conflictos emocionales, sobre todo uno gravísimo CELOS.

Sus agresiones verbales, emocionales e intimidantes las desencadenaba cualquier acontecimiento fuera de lugar pero siempre aparecían los celos imaginarios. De la desvalorización salen los celos, un clásico de expresar inseguridad y necesidad de controlar y poseer.

El nunca se ocupó de hacer los cambios requeridos a tiempo de manera responsable.




Así primita, como ese, muchos cuentos que le daban a El un score muy alto en maltrato emocional y supresión de apoyo emocional. Su técnica coercitiva cuyo objetivo era tener una relación de poder me fue haciendo cada vez más sumisa.


Nos seguimos leyendo en la red.

6 comentarios :

  1. Hola es Tina, tu tia preferida. Empece a leerte hoy, ahora entiendo muchas cosas que antes no tenian explicacion para mi. Antes de extenderme mas quiero saber si este comentario te llegara. Un abrazo, Tina.

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  2. Hola Tia preferida, si, empezaste muy bien. Ese es el sistema. Me encanta que te incorpores al blog. Segura estoy que mi posicion -ahora publica- les dara otra vision de la historia. Muchos sabran apreciarla. Otros, tal vez no queden tan bien parados y no les gustara que se derrumbe su version. Otros tantos -conocidos y desconocidos- simplemente aprenderan. Bienvenida al igual que mis primos y amigos a mi mundo bloggero. Seras leida por todo el mundo. Un abrazo muy fuerte.

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  3. hola!
    te invito a que pases por mi casa
    te dejo un fuerte abrazo!!!

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  4. Es muy valiente lo que estás haciendo Belkis. Con tu testimonio puedes ayudar a muchas mujeres que estén pasando por situaciones similares a abrir los ojos, a ver la realidad de la situación y actuar con premura.
    Me alegro de leerte.

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  5. Pero mas me alegro yo de la receptividad que esta teniendo mi iniciativa y de tener gente positiva e interesada como tu y todos los que me estan siguiendo.

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  6. Hola Allek ya te ubique y te visitare...seguro que si. Mucho gusto.

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