Yo tambien
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febrero 22, 2012

La ‘colaboración’ de la ironía

-“Belkissss, te llamo porque acabo de leer un mail y rápidamente me acordé de ti. Es sobre violencia doméstica y créeme se me puso la piel de gallina”, dijo mi amiga al teléfono.
Más o menos asi estaba yo el domingo
-Y ¿qué tiene ese mail para ponerte tan descompuesta mujer? respondí desde mi cama…

¡Hola!, soy yo Belkis, la autora del Blog. Eran las 10:30 de la mañana del día domingo cuando tomé la llamada de mi amiga Erika. Entonces, me contó que era de una figura pública tocando un tema inusual; es decir, salido completamente de su rutina.

Pero, no solo era eso lo asombroso sino que además, el desvío del tema lo había hecho sentir frustrado y decepcionado ante las respuestas del colectivo.

¡Bienvenido al club! pudiera yo decirle a esa persona, a quien no tengo el gusto de conocer. Pasé días reflexionando hasta hoy que hago el post.

¿Qué pasó?

Bueno, brevemente les cuento. El Señor Estévez -así se llama el dueño del mail- al querer interferir en un problema de violencia doméstica sucedido en su edificio, no encontró respuesta efectiva e inmediata de nadie en el apartamento, ni de los vecinos ni, mucho menos de sus seguidores en twitter.

Para rematar su frustración, la colaboración recibida fue de mensajes digamos ‘jocosos’, y de paso, la mayoría provenía de mujeres. Fue tanta su indignación que lo hizo público. Hasta ahí el cuento.

Ahora bien ¿cuán fácil es hablar, pensar y tratar de resolver la violencia doméstica? Casi todos se sienten catedráticos en la materia y creo que jamás se han tomado la molestia de basar sus afirmaciones en “aprendizajes”.

Entendiéndose por “aprendizaje” juicios de valor, no solamente sobre lo nunca investigado sino también, sobre aquello que ni siquiera se ha vivido. Claro, algunas personas tienen una idea clara por experiencia y otros dictan sentencia basado en sus estudios universitarios. Antes me sorprendía, ya no.

Lo cierto y la triste verdad es que la dimensión del problema viene aumentando a pasos agigantados y créanme las reacciones de los demás pueden constituir un problema adicional.

Entonces ¿qué vamos hacer? Es difícil darles una respuesta pragmática. Entiendo que esta clase de transformación social no es sencilla, para muchos llegar a sensibilizarse les llega de manera gradual y dura toda la vida. A otros, ni les llega.

Sin embargo, en mi caso sigo trabajando el área para tratar de aproximarme a la toma de conciencia, tanto de los espectadores como de los involucrados, y créanme es casi un reto para mí evolución personal.

A quien tuvo la osadía de tocar un tema -por lo visto tan cómico de afrontar- le envío desde acá una palmadita en el hombro.

- No te sientas mal Sumito, y perdona si te tuteo, simplemente dejaste salir tu intuición.

Los que trabajamos en esto la usamos a cada rato pero no crean que lo hacemos porque vivimos una experiencia mística, simplemente confiamos en nuestros sentimientos viscerales para poder seguir en la causa. Ja, amigos lectores, en un mundo tan “avanzado” y con tanta gente sabia es importante practicar la intuición con las cosas más simples de la vida.

Ahh y si creen que solo están haciendo gala del sentido del humor temo que están “ligeramente equivocados”. La ironía, el cinismo son simples componentes de nuestros instintos agresivos y eso de ninguna manera es positivo o ¿si?

Como ven, aquí no estoy hablando sobre la violencia doméstica como tal -para eso tienen todo el blog y leer si les apetece- sino es una reflexión de apoyo para el dueño del mail. Decirle lo que pienso sobre las respuestas dadas y sus estadísticas.

Desafortunadamente, la misma sociedad nos va empujando a convertirnos en lo que no somos porque para la mayoría, es mejor no ser auténticos a que sentirse solo. Nunca, como el momento social en que vivimos, hemos necesitado tanto de ser sanos.

Sería interesante –no se digo yo- que de vez en cuando se dieran un paseíto por vuestra espiritualidad, creencias y valores…porque cuanta falta hace.

Nos seguimos leyendo en la red…!!!
Twitter @bmarcano
FB: Belkis C. Marcano
You Tube belkis812's channel
Pronto www.belkismarcano.com

marzo 21, 2010

Cuarentona o te llega el crecimiento tarde

¡Hola! Soy yo, Belkis, la autora del Blog. Pensando bien sobre mis últimas líneas del post anterior creo haberme equivocado al decir que no sabía la razón de mi entrada súbita al hospital porque recuerdo ahora perfectamente la anécdota.

Ese hospital es grande, bello y con una magia difícil para mí describirlo. Entré por la puerta principal y un guardia bastante robusto me preguntó a donde iba, yo le expliqué que solo iría al Departamento de Reclutamiento para buscar una información.

Así que al frente de Helen,la recepcionista y con mi básico inglés pregunté cuanto tiempo debía esperar a que me llamaran. Ella me invitó a que entrara a la Sala de Conferencias porque en ese momento había un entrenamiento y a lo mejor yo estaba en ese grupo. Acto seguido llegué a la mesa redonda y me senté a escuchar la charla.

Inmediatamente, la que luego sería mi jefa y muy cercana amiga instó a alguien que fuera el primero en presentarse. Adivinen ¿quién fue la primera? Sí, yo y no porque supiera mucho sino todo lo contrario, estaba nerviosa y quería salir de eso ya. Me presenté y así fui escuchando a los demás. Todos ellos estaban ligados al medio; es decir, habían trabajado en hospitales, otros estudiaban y querían posicionarse, otros buscaban trabajo.

Mi orientadora me vió, buscó mi ficha y al no encontrarla me preguntó cuando había colocado mi aplicación a lo que respondí “ el mes pasado”.
-¿Y qué la hace suponer a usted de estar acá. Está supuesta a ser llamada en cuatro/seis meses. Tiene mucha gente por delante. Por que entró?

Traté de explicarle que yo tampoco entendía, que solo había preguntado cuando aproximadamente me llamarían y que Helen, me invitó a entrar a esa sala para preguntarles a ellas directamente. Me estaba muriendo de la pena, pues las 20 personas estaban mirándome.

-Creo que no es su turno ahora quédese hasta el final. ¿Qué sabes hacer porque no dijiste en que área deseas aplicar. Acaso estudiaste?
-Si claro, soy periodista.
-¿Y qué haces aquí?
-Pues aprender. No lo mencioné antes porque a mí me dijeron que en este país las profesiones no servían para nada, daba lo mismo ser esto o aquello que igual “tenía que pagar mi piso de inmigrante”.
-Error niña. Entonces te pondremos en el Front Desk algo así como Relaciones Públicas...

La orientadora firmemente preguntó al conglomerado si creían que con mi inglés me defendería y todos apostaron por mí. Tal vez sintieron pena ajena.
En ese momento no sabía si retirarme hasta que me llamaran en seis meses, pero todo el mundo me vería salir o quedarme hasta el final y bueno ya el papelón estaba hecho.

Terminada la sesión quien sería mi jefa inmediata me dijo,"contamos las aplicaciones y faltó alguien a esta orientación así quédate de una vez, pasa a probarte el uniforme y a tomarte la foto para tu identificación.
¿Ah pero ya? repliqué. Sí y empiezas la próxima semana, sentenció. Bingo!!! Estoy en el Hospital pero no tuve tiempo de asimilarlo, era mi primer pasito.

La semana siguiente me notificaron que como era una de las más jóvenes habían abierto una nueva posición especialmente para mi “newspaper girl”; es decir, me encargaría de llevar todas las mañanas el diario a cada paciente de todo el hospital y luego entraría al front desk para “lo que fuera”: atender los teléfonos, guiar a los usuarios, llevar flores, asistir a los impedidos en sillas de ruedas, etc.

Que emoción, vería mucha gente y aunado a mis clases estaba aprendiendo mucho. Eran intensas mis mañanas. Después de las 3:00 p.m. seria mamá: llevar a mis hijos a los entrenamientos, preparar la comida, ir al super por si faltaba algo (pues el mercado grande lo hacia El), recoger a mis hijos, ordenar la casa y cuando me daba cuenta eran las 11 de la noche otra vez.

Una mala indicación de Helen y el caerle bien a mis futuras jefas me puso rapidito en movimiento. No fue fácil: anotaba todo en un librito y estudiaba términos jamás imaginados por mí pues aparte de no saber el idioma bien tampoco tenía relación con el ambiente de salud. Recuerdo una vez que alguien se me acercó y preguntó donde quedaba “labor and delivery”. ¿Qué? Dije, lo siento no le entiendo pero luego aprendí que era la Sala de Partos. Uff y así me la pasaba.
La ventaja es que no tenía pena en preguntarle a cualquiera: llámese enfermera, asistente, civiles y hasta los mismos doctores. El discurso siempre era el mismo: disculpe ¿cómo se dice?...

Mi amiga Jhavi

Caminaba por los pasillos y una chica joven (que ya me había visto con frecuencia) se me acercó y me dijo “¡Hola, yo fui voluntaria como tú y ahora trabajo aquí. ¿Quieres esta tarde tomarte un café conmigo?” No, lo siento, tengo una familia que atender, gracias; intercambiamos teléfonos.

Y así poco a poco fui conociendo gente diversa y se unían a mi otro círculo de amistades; además de mis compañeros de clases. Entonces aparecieron en escena: Mariela, Cindy, Lorena, Luisadela, Eugenia, Christine y por supuesto la misma Jhavi. Además de mis jefas inmediatas, otras eran empleadas en diferentes departamentos, la única voluntaria era yo.

El departamento de voluntarios era alegre. Todas iban allí hacer terapia y contaban sus vicisitudes, alegrías, tristezas. Celebraban cumpleaños, se organizaban fiestas y salidas. Todo era combinado con o sin hijos, con esposos, parejas y/o solas. Por cortesía, me invitaban y yo siempre decía que no. Hasta que una vez les comenté a mis jefas que mi esposo era un poco celoso y que no era prudente porque no las conocía.

Mariela rápido organizó un barbecue con la única finalidad de que El las tratara a todas y a sus esposos porque “tal vez la razón de sus celos Belkis, es que se siente que no lo has integrado a tu nuevo círculo. Entiende en Venezuela El llevaba la batuta pero aquí no sabe con quién andas. De esta forma le das apertura a tu círculo, niña”.

Ok, no era descabellada la idea pero ¿por qué siempre El tenía que estar en mi círculo para sentirse bien? Todo es normal si las parejas son normales pero El cuando llegaba a un sitio “arropaba con su simpatía, era como un detector y se adueñaba de la situación hasta dejarme a un lado”.


Ejercicios Mentales

Fui a un gym por muchísimos años de manera consecutiva y créanme que yo jamás hablé con nadie a no ser con mi amiga Ysbelia e intercambiar frases cortísimas con los profesores. Siempre El me preguntaba si hablaba con alguien o si algún hombre me miraba interesadamente.

La verdad es que no –le decía- hay mujeres altísimas, con cuerpos muy lindos, otras muy bien reconstruídas (y eso que no había el furor de ahora, donde todas salen con el mismo serial y modelo). Había variedad; sin embargo, ¿quién se iba a fijar en mi tan pequeña, menuda y asociable? Tranquilo, no hay nada que temer. Decía para calmarlo pero, tampoco recibía de vuelta ni un ni siquiera "tú eres bonita por lo menos para mí”.

Un día quiso conocer a mi amiga Ysbelia, esa de quien siempre hablaba y entonces una mañana ella esperó en la entrada del gym y conoció a mi linda familia. Hoy, ella recuerda ese pasaje con cierto sabor amargo “Belkis, la verdad es que era muy raro pero acepté porque parecía nice; no obstante, recuerdo lo nerviosa que te ponías cuando eran más de las nueve de la mañana y por alguna razón todavía estábamos esperando el carro y ese teléfono celular sonaba…ay amiga nunca te dije nada”.

Ahora te digo amiga “No importa Ysbelia, sé que me lees ahora y, tarde pero aprendí”.

El paso siguiente fue cuando El quiso entrar a mi gym y tomar clases de spinning. Amablemente le presenté a mis profesores y compañeras y entonces tan simpático se hizo amigo de todos. A partir de allí, había perdido mi pedacito de espacio propio y tampoco tenía nombre era “Belkis la esposa de El…igual que en el colegio” y pobre de mí si alguno se sonreía conmigo.

Una vez un jovencito en medio de la clase sabatina me preguntó cuánto tiempo previo había empezado la clase y si habría una segunda hora…pero El estaba en las trotadoras viéndome a través de las ventanas y contesté brevemente a sabiendas que me llamarían la atención: “es una falta de respeto que le dirijas la palabra a un hombre estando yo acá. Si eso lo haces conmigo al frente me imagino cuando no estoy”. Discutimos y me quise ir. No entendió que no era mi culpa que me hablaran.

Esas imágenes me vinieron cuando todas planifican el barbecue, seguramente mi felicidad de ser yo se iría al diablo cuando ellas conocieran a mi encantador esposito. Llevaría una bandeja de comida como cortesía, se encargaría de ayudar a cocinar, jugaría con todos los niños allí presentes y sería tan cortés con mis amigas y entonces NADIE entendería que El conmigo era diferente. NADIE entendería por qué me sentía tan frustrada.

Por supuesto El cuando fue invitado me dijo irónicamente “caramba que rápido te has posicionado en tu centro de trabajo que hasta tus jefas te han invitado a sus casas”. Fuimos y se portó muy caballero, a la altura de las circunstancias pero no cuadró con mis nuevas amigas “simpáticas pero llevan una vida desordenada, eso de estudiar, trabajar y atender la familia…algo deben descuidar” sentenció entonces.

Al final de la reunión, nos despidió Tito, esposo de Mariela y le dijo a El “cuando ellas se reunan, vente a la casa, que nos juntamos nosotros los hombres y todos las pasamos bien”.

Eso sonó bonito, utópico pero ¿quién sabe verdad? A lo mejor cambiaba de mentalidad y hasta su forma de ser.

Ahhh y no me digan ahora que El seguía enamoradísimo de mí porque esa etapa va cambiando con los años. Tampoco me digan que era pasión donde ese deseo de “tenerte siempre conmigo” se convertiría en una necesidad absoluta e imperiosa que se alimenta con la presencia del “objeto” amado.

Con la satisfacción de los años -creo- la pareja de enamorados se deberían de ir volviendo más sujetos a la realidad. Esta se impone y aunque no todo luzca espléndido ni el mundo es ya aquel ensueño, puede aparecer la segunda etapa de la pasión, ese amor maduro donde se aprende a compartir y a crecer con constancia, estabilidad, una sensación de seguridad a pesar de la vida cotidiana.

Pero ¿por qué a mí todo me costaba tanto? ¿Por qué me sentía siempre tan asustadiza? Todo era normal para todo el mundo menos a mí. Todo era un problema, un susto y SIEMPRE los momentos de alegría que tenía eran seguidos de un disgusto porque a El todo le parecía mal.

Estaba creciendo por dentro y no lo podía contener. Veía todo diferente y se escapaba de mis manos. ¿Era la edad, los cuarenta o estaba creciendo tarde? Ay ya no solo me sentía aislada, intimidada sino Minimizada.

Nos seguimos leyendo en la red.

marzo 09, 2010

Caminando sobre vidrios rotos

Estuve compartiendo una semana con la prima menor de mi generación y entre muchas conversaciones me hizo dos preguntas la cual contestaré una ahora. La otra queda para mi siguiente post: ¿Si llevabas una vida más o menos normal, que te hizo despertar de esta forma?

Hola, soy yo Belkis, la autora del blog. Querida primi ¿qué es vivir más o menos bien: tener una casa bonita, vivir en una zona respetable, tener los servicios básicos cubiertos? Veamos:

Ciertamente El era cabeza de familia, proveedor de los ingresos ¿ Entonces eso significaba acaso que yo no pudiera ni siquiera disponer de cómo quería tener la casa que yo mantenía arreglada y cuidaba?. Cuando, por ejemplo, yo limpiaba, abría las ventanas y cortinas para ver entrar los rayos del sol, ese encanto se iría inmediatamente que El llegara porque automáticamente pasaba por todas las ventanas y cerraba porque a EL le gustaba así. Para mí siempre estaba oscura y gris, le faltaba vida y eso ¿qué le importaba? Nada.

Si, vivía “bien” pero podía observar como mensualmente revisaba los recibos de teléfono y chequeaba cada número que entraba y si veía alguno desconocido comenzaba el interrogatorio. ¿Yo? Tan despistada siempre decía “que se yo, alguno equivocado, no sé...no seas tan obsesivo hombre”.



Si, vivía “bien” pero ¿saben ustedes cuántas veces El me llamaba al día? pues mínimo nueve veces, por supuesto que cuando yo decía “caramba, reduce las llamaditas” El alegaba que le estaba quitando el derecho de tener el contacto con nosotros, porque trabajaba mucho. Excusas señores, solo disfrazaba una inseguridad tremenda de no poder tener el control directo sobre mí con la figura de padre preocupado.

Una rutina diaria era así:
-Si salía a las 7:00 a.m. ya sobre las 8:00a.m. Quería saber si nuestra hija había quedado bien en el colegio.
-A media mañana llamaba para saber cómo me iba en clase.
-A las 2:00 p.m quería saber donde estaba porque era la hora de recoger al hijo mayor y saber cómo me fue en clase.
-45 minutos más tarde llamaba para saber de su hijo y si estaba todo bien.
-60 minutos más tarde saber si ya la hija pequeña estaba en el carro con nosotros y saber de ella.
-A media tarde saber si ya había llevado a los niños al entrenamiento.
-Dos horas después si ya había recogido a la niña de su actividad.
-Dos horas y media después si ya había recogido al grande de su entrenamiento.
-En la nochecita saber si todos estaban ya en casa.
- Al final del día llamaba para decir que ya estaba regresando a casa.

Los tiempos estaban perfectamente calculados. Inconscientemente me ponía nerviosa cuando veía un accidente en la vía, un tráfico que no fluía porque sabía que estaba fuera del horario que El manejaba. Y ¿qué pasaba entonces? Que vendría la ya concebida explicación de mi parte del por qué de la tardanza y tristemente me apoyaba en la presencia de mis hijos para verificar la veracidad de lo dicho.

Ejercicios Mentales:


Basado en su excusa de que no estaba en casa durante todo el día, me puse a pensar como era mi vida en Caracas y resultó ser muy parecida. Me dejaba en el Gym bien temprano y si a las 9:15 a.m. no estaba en casa, ya había dejado mensajes con la Señora de Limpieza o en mi celular.

- Llamaba a media mañana para saber que hacía.
-Al mediodía para notificar que estaba regresando a casa o decirme que iríamos al colegio de los niños juntos.
-A media tarde para ver si los niños estaban entrenando.
-En la tardecita saber por dónde iba. En fin, eso era el itinerario de la semana. Los fines de semana no había nada que controlar (en ese aspecto) puesto que estábamos juntos.

¿No les parece que vivir así por años es realmente agotador y estresante?
De vuelta aquí en los Estados Unidos tener el teléfono a mi lado en el carro o en la cocina era una gran molestia, era verlo a EL como una sombra bajo mi persona. El solo ring del aparatico me hacia sobresaltar.

Pobre de mí si los fines de semana, cuando buscaba a mi hijo en casa de su novia me demoraba un tantico extra, hablando con la mamá de la niña o algunos amigos de ellos. Sonaba el teléfono y me decía que estaba perdiendo el tiempo, que me fuera a casa porque El estaba trabajando. Control, control eso se llama control.

Si ya sé lo que están pensando “reacciona mujer”. Sin embargo, eso me parecía extenuante pero “normal”, no tenía puntos de referencia. Con el tiempo empecé a sentirme abusada emocionalmente e intimidada, vivía realmente alterada. ¿Preguntar a quién? Llegué a sentirme avergonzada a causa de esta conducta y hasta me mostré culpable porque El siempre estaba trabajando y de allí su comportamiento.

¿Ventilar a mi familia y amigos la realidad de mí día a día? Pero, si eso eran aparentes tonterías. Mi situación no era tan espinosa (total, no habían golpes) eran solo ideas mías.



El negar mi situación, el crear excusas para el abusador o culparme por su conducta, el pretender que la situación no era tan grave son los mecanismos de defensa más utilizados por una víctima para poder sobrevivir a un control absoluto de la persona, no tienes libertad para nada.

Nos seguimos leyendo en la red.