Yo tambien
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octubre 17, 2011

¿Libertad? Pensándolo ahora, no la tenía

¡Hola!, soy yo Belkis la autora del Blog. Quiero compartirles mi experiencia de fin de semana. Estuve en un reencuentro y ustedes me dirán ¿que tiene de particular si con las redes sociales “eso” es el pan de cada día?

Bueno, primero que todo voy a sincerarme, me llegó la hora de los reencuentros. ¡OMG me estoy poniendo vieja! Te reúnes con los amigos de la infancia, te reúnes con los amigos del cole, te reúnes con los amigos de la universidad y aquí llegué...cuantos años he rodado. Sí, unos cuantos de haberme graduado como periodista.

El segundo punto tiene que ver mucho con este blog. ¿Dónde estaba yo metida en mis años de adolescente que no compartí con mis companer@s de la universidad? Ahem, ahem pues con mi novio.

¿Que hacía yo cuando se terminaba la clase para entrar a otra ? Ahem, ahem “saludando” a mi novio que me esperaba fielmente en la puerta del salón.

¿Por qué no intercambiar ideas al final del día de clases? Ahem, ahem porque mi novio me esperaba…

Sí, en ese momento, ubicado en ese espacio, todas creíamos que era la relación perfecta. No obstante, al paso de los años entendí que había dejado de ser persona para formar parte de alguien que con el tiempo, terminó tratándome como una NO persona.

Hoy día capto por qué me sentía sosa y hasta persona aburrida. ¡Claro! Estaba demasiado cohibida o miedosa de mostrar mi verdadera personalidad. Estaba construyendo mi propia barrera psicológica.

Él era..umm ¿cómo les explico para que me entiendan? Él era como “mi maestro”: no toques, eso es ca-ca, compórtate y hasta me aconsejaba que controlara mis emociones. ¿Se imaginan esta mujer, con este carácter y estas ganas de todo pero sin saber de nada, controlando MI ESTADO NATURAL?



Sé que muchas de ustedes están identificadas conmigo. Sí, mírate en el espejo y dime ¿que ves? ¿Acaso no te ves magic@? No, no te ves, sencillamente eres magic@.

Ser mágico, ser libre, ser Tú, es un derecho. Es el artículo nro. 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros". Apréndanselo.

Hoy puedo decirles lo que se vive 25 años después; cuando una siente que es persona, que ya no se es un pozo encubierto ni de paso, desconocido. Al principio -2/3 años atrás- cuando estuve engranando de manera tímida con mis compañeros en las redes sociales, me dolían ciertas anécdotas (ya contadas en otros posts). Entonces me reprochaba “¿cómo no me di cuenta?”

Pero el sábado no amigos. Me reí de todas las anécdotas y cuando alguien decía “y a ella –o sea yo- no la vi mucho” “¿y este motorcito de donde salió?” ja reía contestando “lo mejor de todo esto es que nadie podía predecir exactamente lo que era ni en lo que yo podía proyectar”.

Lo que les quiero decir es que mi/tú potencial es ilimitado y esto no es una clase de autoayuda. Les estoy contando lo que pasa cada día de mi vida. Y si en verdad hubo limitantes en el pasado y si la forma en que me trataron fue adverso a mí, hoy vivo todos los días al máximo.

Les repito a las madres que estén alertas en la forma que se comportan vuestros hij@s y sus parejas, allí están las señales. Esas sutiles influencias marcarán todos los aspectos de su vida el día de mañana.

Y para ti que ya eres adulta, tu capacidad de cambiar depende de la capacidad que tengas de analizar quien eres.

Nos seguimos leyendo en la red…!!!
@bmarcano
www.belkismarcano.com

abril 17, 2011

Give them enough rope…

Uno de los puntos más delicados dentro de todo este proceso de decisión se apoya en el sentimiento de culpa. Segura estoy que más de una que me lee dirá “verdad”. Yo comparo “responsabilidad o culpa” con la famosa frase “ser o no ser”.

¡Hola!, soy yo Belkis, la autora del Blog. Estaba en una gran encrucijada porque podía emplear mi recién adquirido “poder mental” para beneficiarme o hundirme. Sí, solo yo podía elegir vivir en el pasado y recordar continuamente todas las situaciones buenas, no tan buenas, malas, malísimas que hasta entonces había experimentado y quedarme estancada. O, la de tomar la decisión consciente de no ser víctima de mi pasado y crearme una nueva vida. Es decir, o lo empleaba sabiamente o lo hacía equivocadamente.

¿Y ustedes que creen que hice yo? Pues acertaron, lo usé equivocadamente.

Él, de manera tajante, me indicó “si quieres divorciarte debes hacer todo sola, no moveré un dedo. Total, la que desea irse de esta casa, dejar a su familia eres tú”. Además - continuó con su amenaza- los chicos deben saber que toda esta comodidad que gozan hoy se verá afectada por tu culpa. Tú serás la responsable de la ruptura, tú serás la culpable de que los ingresos bajen en esta casa, tú serás la responsable de todo lo que pase de ahora en adelante, tú…tú serás la culpable, tú…

Hubo un diálogo que aún recuerdo. Estábamos en la cocina y cínicamente se me acercó:
- “¿Quieres trabajar y no sabes cómo organizar los horarios en las tardes?
Levanté la mirada pues lo tenía muy cerca.
-Yo puedo ajustar mis horarios, tú sabes que trabajo independiente, puedo llegar aquí a las 4:00 para llevarlos a sus actividades deportivas. Siempre y cuando decidas trabajar y dar ese dinero para la casa y desistes de la idea del divorcio.
-Ahh le respondí,¿o sea que si puedes acomodar el horario? ¿y por qué hasta ahora no lo has hecho que me tienes a mí de aquí para allá y de allá para acá?
-Porque me da la gana. Dijo de manera tajante.
-No, eso no puede ser respondí.
-Entonces ya sabes. En esta casa que nadie toque el timbre con un sobre de abogado, ni citación a un tribunal, ni nada que tenga que ver con leyes. Esto lo resuelves tú y si me parece, entonces te firmo. He dicho.

¿Uyy me condenabas?¿ Solo por la idea de ser diferente a tu pensar?. Esos pensamientos y sentimientos no me dejaban dormir, retumbaban en mi cabeza día y noche. “No, yo no podía ser la culpable de que todo en mi familia fuera mal. Era demasiado para mí. Cargar con la culpa de ver a mis hijos mal, cargar con la culpa de haber destruido un matrimonio".

Él lo sabía, sabía que de esa forma me minimizaba cada vez más. Esa es la desigualdad que hoy día veo con mucha claridad. Es esa forma cultural… ¿que te enseñaron? ¿De dónde aprendiste eso? En qué poca cosa se convierte la gente por obtener un “control”.

Ahora mira como te veo. Claro a ti que te importa cómo te vea ¿verdad? Pero no es para ti este post, es para miles de mujeres que me leen y ven a Él cómo los Él de ellas:

De un hombre que pudo ser activo, Él se convirtió en intervencionista.
De un hombre que pudo ser combativo, Él se convirtió en agresivo.
De un hombre con fuerza, Él sacó capacidad para la violencia y abuso.
De un hombre con mente “unidireccional”, Él pasó a ser intransigente.
De un hombre que pudo tener anhelo de superación, Él se convirtió en ambicioso y despótico.

Sí, claro que cambió, evolucionó negativamente y no me daba cuenta que NO era mi culpa. Al hacerlo le estaba dando mi poder, eso que es tan preciado y no vemos cuando estamos en ese hueco oscuro pero, tranquilos lectores “give them enough rope and they’ll hang themselves”.


Ajá y ahora que me lees dirás y ¿qué papel jugaste tú ahí Belkis? Yo era –esa palabra que no me gusta- lo que llaman “víctima” pero eso tampoco está bien. Solo era la responsable de hacer cambios en MI vida, el verme como víctima solo me dejaba ser impotente. Al aceptar mi responsabilidad, la capacidad de reaccionar ante esa situación me dejó ver que tenía que hacer algo para que todo fuera diferente. Y cada vez que mi mente aparecía con un pensamiento negativo le decía y hoy día digo: "Hey gracias por participar".

Con esos mensajes no solo Él era cuestionador sino que yo misma fui despiadadamente cruel conmigo misma creyéndome una mala persona. Y sí, también me equivoqué porque creí que Él aceptaría las reglas legales, eso que llamaban o todavía llaman “te doy mi palabra de hombre, te doy mi palabra de honor”. ¿Eso todavía se usa? Plop…


Así que no te angusties más si te crees culpable. Como dicen en inglés y esta frase me encanta, te la regalo “give them enough rope and they’ll hang themselves”. Traducido algo así “dale suficiente soga y ellos mismos se colgarán”.

Nos seguimos leyendo en la red…!!!
Y por twitter @bmarcano

abril 18, 2010

¿ Me busqué un guardaespaldas afectivo?

¡Hola! Soy yo, Belkis, la autora del blog. A mí me encanta cuando me escriben. El tema de la Violencia Doméstica despierta casi siempre comentarios internos, algunos públicos, de apoyo, de posición contraria, defensiva y hasta desconfiadas. Chévere, todo me enriquece. Esas ideas generan otros posts.

Me gustaría pensar que nadie -por lo menos serio y responsable- se atrevería a culpar a la propia mujer de ser la causante de la Violencia Doméstica y mucho menos aquella que defienda su derecho a SER.

La gasolina aquí es muy cara. Mudada a mi nueva casa, después de haber cumplido con el papeleo correspondiente, vi que las distancias eran más largas: los colegios, mi centro de estudio, el hospital. Así que bienvenido otro integrante a mí ya estresada vida: las millas.



Cuentakilómetros para…

No. Es que esto se cuenta y no se cree. Les puedo asegurar o ¿a estas alturas a Ustedes les queda alguna duda que yo era una mujer tranquila y sumisa? ¿ Que yo no sabía que existía un aparatico en los tableros de los carros con numeritos? Un buen día y no me pregunten cómo, mis ojos detectaron que esos dígitos estaban todos en cero y así varias veces. Me pareció entonces que yo los veía a veces con números diferentes y después estaban en cero.

Recuerdo que hice una pregunta ingenua en el hospital “chicas ¿ustedes me pueden decir para qué sirven los números que están en el tablero?” Mariela, una de mis jefas, giró la silla, soltó los papeles y me dijo “sirve para medir las millas del carro y ver cuánto se gasta en gasolina. También, en tu caso, para controlar tus movimientos”.

Yo no sé explicarles que sentí. La humillación, la ofensa, la tristeza, la rabia…la incredulidad se mezcló. Cuando llegué al carro, abrí el compartimiento y busqué el manual de instrucciones: “Odómetro, contador de kilometraje del vehículo y que puede usarse para saber la distancia total recorrida desde la última puesta a cero”.

Entonces, empecé a fijarme en la regularidad de los cambios. Triste fue darme cuenta que en las noches yo dejaba el carro con muchos numeritos y en la mañana estaban todos en cero. Creí que iba a enloquecer. Pero ¿por qué? Si El me dijo que “iba a cambiar”, “que lo perdonara porque sabía que tenía un pequeñito problema de celos y serían superables si yo le ayudaba”...¿Entonces en qué estaba fallando para que El recayera como un alcohólico anónimo?.

No le bastaba con saber que era la ruta, no mi rutina la diferente. Eso me alteraba los nervios, el no poderlo enfrentar, me faltaban “ovarios” para cantarle -ya no mi sentir- sino mi frustración. Estaba realmente triste, veía como se escapaba la posibilidad de hacer una vida nor-mal como todo el mundo. Ese ejercicio, el de chequear el odὸmetro de mi carro, lo hice muchas veces. Me molestaba hacerlo, me parecía absurdo vivir así. A la vez necesitaba asegurarme de que no habían ceritos en las noches…yo misma me negaba mi propia realidad.

Surgió la idea de hacerle el juego. Ponerle yo misma a mi carro las millas en cero. De esta manera, enviarle a El un mensaje, “ya lo sé”; también era una demostración de mi poca estima. Tan poca era mi autoestima que cuando decidí poner el odómetro en cero, fue una tarde y estaba con mis hijos. Me temblaba todo el cuerpo. Tenía rabia, nervios y miedo porque no sabía como hablarle y recurría a un método que no me gustaba. Ya que no me atrevía, entonces mi hija, apretὸ el botὸn. Mi hijo dijo " y ya deja de llorar mami".

Negrura

Yo quiero tocar muchos aspectos porque esto es un proceso interno. Por favor, imagínense, sientan, internalicen que esto no es una cosa de hoy y mañana veremos. No, esos son detalles diarios. Todas las personas tenemos “un lado oscuro”, allí depositamos las cosas negativas, malos deseos; esos sentimientos nos dan vergüenza y por eso lo ocultamos. Ah pero qué rico cuando los vemos clarito en los demás y entonces cuando actuamos con el lado oscuro decimos “lo siento”, “no sé que me pasó”.

¿Por qué no nos empezamos a revisar desde adentro, confrontarnos, vernos en un espejo y sacar eso oscuro, esa sombra, esa negrura? Yo lo hice, empecé como una loca a leer cuanto libro encontraba en la biblioteca para entender que estaba pasando en mí. Por qué de mis nervios, de mi estrés, qué estaba haciendo mal.

¿Saben que pasa cuando no reconocemos nuestro lado negro? Se convierte como parte de nuestra actitud, vamos por allí echando la culpa a los demás, destruyéndonos y lo más triste destruyendo a los demás. El era así, su “no sé qué”, esa actitud de “aquí no pasa nada”, “dije cosas que no debía pero ya” lo fueron llenando de basura, rabia, abusos. Yo creo que eso venía de años, hasta llegarlo a dominar porque después tuvo un proceder tan poco caballeroso…

La idea es que nos enfrentemos a nosotros mismos, aceptemos que tenemos una falla y busquemos ayuda y sanación. No darnos por vencido. También debemos tener un lado positivo por allí…alguito pues: un poquito de alegría, un poquito de amor o un poquito de algo; pero, si lo rechazamos zass se va para la basura, para el lado negro. La idea es poder balancear y poner la mejor disposición de aceptar.

Al no conocernos estamos perdiendo la oportunidad de crecer y el viaje se nos hace angustioso.



Desvalorizadísima

Reconozco que me encontraba muy desestimada; en mis clases y trabajo me decían que era buena pero yo esperaba la aprobación de Él y eso nunca llegaba. ¿Será que creía no poder caminar sola? Había mucha manipulación de su parte y yo empecé a callar, así evitaríamos peleas. El apoyo era condicionado…”si me vas a chantajear mejor no te pido nada”, pensaba yo.

Pero los detalles seguían: “tu no eras así, te están cambiando tus amigas”, “te crees muy inteligente porque trabajas en un hospital”, “te sientes bonita porque estás en un ambiente de doctores y enfermeras”…sus juegos psicológicos eran patéticos porque cuando lo enfrenté y le reclamé lo del cuentakilómetros; por supuesto que tuvo la osadía de negarlo al decirme que “ el odómetro se cambiaba solo”…es que hasta me hacía sentir idiota. Cuando le dije que había un manual y que El estaba haciendo que yo me transformara, me tildó de loca”. Facilito. Pobre hombre, El se estaba “garantizando" su seguridad. Se le olvidó que todos tenemos derecho a tener una vida plena.

Incapaz, hasta el día de hoy, reconocer alguna falla. Si hoy dijera algo, seguramente está basado en la historia que El ha creado para decirle al mundo las razones por las que me quise divorciar y esa, les aseguro, no es precisamente la Violencia Doméstica.

Lo que sí puedo decirles es que con violencia no hay vida, sin violencia tenemos toda una vida por delante.

Nos seguimos leyendo en la red.