Yo tambien

febrero 27, 2010

Esto no me está pasando a mí

¡Hola! Soy yo, Belkis, la autora del Blog. No sé como sucedió pero cuando me dí cuenta tenía a mi lado a alguien que tomaba todos los domingos. Con la excusa de hacer una “parrillita familiar” era capaz de tomarse solito casi una botella de licor. Yo no tomo y no me gusta ver esas escenas en mi entorno.

Así que mis domingos eran en casa y después de comer me iba a la habitación. Cuando regresaba el lunes a clase no tenía nada que exponer en el primer período. En realidad no hacía nada el fin de semana. Así que mi profesora Ana María me veia triste y no era para menos. Mis compañeros –a pesar de que todos llevaban una vida dura- siempre hacían algo diferente.

Con el tiempo El, ya no era esa persona que yo “aparentaba conocer”. Le disgustaba mi ropa para ir a clases y hasta pretendía decirme cuál era la más apropiada. Yo no entendía, mis hijos tampoco. No era una persona de gritar, me decía las cosas con propiedad, un toque de cinismo en la voz que se le daba muy bien, acompañada de gestos irónicos. Entonces recordé cuando estábamos en Venezuela, yo compraba en una tienda de ropa de unas amigas y El me marcaba la pauta.

Ejercicios Mentales

Empecé desde ese momento hacer ejercicios mentales. La ropa de mis amigas era muy moderna pero sólo me la podía poner para determinados sitios y en su compañía. Por ejemplo, el club y el colegio, eran zona prohibida para ese tipo de vestimenta; es decir, sólo quedaba para eventos familiares. Lo más triste es que yo lo aceptaba aunque me molestaba.

Tenía también que decirle quién me llamaba por teléfono porque “es mala educación y falta de respeto para conmigo si no me dices quién te solicita”. Claro, yo hablaba con otras personas que El no conocía personalmente sino por referencia. Eso me molestaba muchísimo. Contestaba yo “¿Irrespeto a tu persona?” Uhum, eso no cuadraba… "¡si son mis compañeras de clase!”

Eso no era un buen síntoma pero, aquel día -y no recuerdo exactamente cuándo - sentada en la acera de la calle, mientras estaba en mi primer break (9:30 a.m.) lo ví parado entre árboles en una esquina de mi escuela, sencillamente me entró un frío porque ¿Qué está pasando aquí?

Ustedes dirán pero ¿Por qué no le dijiste nada? No lo sé. Estaba paralizada y callaba. Tal vez eran ideas mías. Esto no me está pasando a mí. Entré a clase y estuve completamente perturbada.

Flashback

Curiosamente me fui más atrás de mi historia y pensé en mi papá. Si, papá hacía lo mismo y yo que pensaba que ese capítulo había quedado sepultado en mis malos recuerdos.

¡Ahh papá! Ante la familia era un techado de virtudes: hombre afable, hogareño, muy habilidoso con las manos, servicial, saludaba a todo el mundo y bien estricto. Yo no sabía dónde terminaba lo rígido militar y empezaba el abuso pero, lo que sí sabía que esa forma de mi papá NO me gustaba.

Era muy pequeña y ya mi coquetería salía aflote. Nunca olvidaré cuando de niña -seis ó siete años- me pinté las uñas de color. Estaba en la cama con mi papá y cuando me vió las manos, con mucha dulzura dijo “que sea la última vez que te pintes las uñas porque te corto los deditos”…ah,tan psicopedagogo mi papá.

Bueno, pero sin remontarme tan lejos, volvamos a que mi papá también me vigilaba. Mi noviazgo fue siempre “públicamente a escondidas”. Sí, porque en mi casa TODOS sabían que tenía novio, como no me lo aceptaban entonces papá lo verificaba. Se escondía detrás de los árboles para verme llegar de la Universidad. Alguien se paraba en la ventana del apartamento de mis padres y desde el piso 12 chequeaba de qué bus me bajaba.

Al principio fue difícil porque El me dejaba una parada antes de mi casa. Tomaba el bus correspondiente y entonces llegaba a mi destino. Sin embargo, sentía el acecho. ¿Quién puede vivir así? No obstante, callé y soporté. Tanto resistí que pasaron siete largos, tortuosos y aguerridos años. Se había declarado la guerra silente en mi propia casa.

En ese tiempo pasó de todo y tristemente papá me pegó hasta los 17 años. Recuerdo la última porque fué muy fuerte la escena, ya estaba en la Universidad y yo quería llegar hasta el final de mi carrera para hacer mi vida.

Ese día, estaba él muy atravesado y discutimos por lo que fuera. Era media mañana, solo sé que me sacó de la habitación, me agarró fuertemente y me pegó. Yo trataba de soltarme pero no podía, pasamos de allí al largo pasillo, luego al baño principal y no sabía donde meterme.

Finalmente, pude encerrame en mi cuarto, me vestí y salí despavorida. Bajé los doce pisos, tomé el bus y me fuí vía Montalbán. Pasé primero por el sitio de trabajo de El y lloré indignada. Por supuesto, en la noche NO quería regresar. Fui a parar a casa de una de mis tías pero ella nada podía hacer. Mi mamá ya tenía su versión, no la mía: "Belkis la rebelde, siempre peleando con su papá".

Que ironías, ahora estaba, veinte y tantos años después siendo vigilada otra vez. Y yo sin saber lo que me esperaba más adelante con el amor de mi vida.



Nos seguimos leyendo en la red.

4 comentarios :

  1. Ya tienes la respuesta para cuando me preguntabas que a qué me refería con tener las dos caras de la moneda, la tuya y la de los demás. Como siempre escuché la de los demás, necesitaba escuchar (o leer) la tuya, porque solo así se puede tener la perspectiva de lo ocurrido.

    Es triste haber estado en ese espiral de violencia desde tus primeros años hasta hace casi nada. Pero admiro tu coraje y fortaleza para seguir adelante, luchando por ser quien eres, una gran mujer.

    Adelante, siempre hacia adelante :)

    Besos!

    ResponderEliminar
  2. Belkis Carolina Marcanomarzo 01, 2010 2:15 a. m.

    Prima, la verdad absoluta nadie la tiene.He aprendido a no juzgar; sin embargo, creo importante que se sepa ambas partes de los hechos. No quiero cargar mas con pesos que no me corresponden. Gracias por leerme. Carinos y seguimos en contacto.

    ResponderEliminar
  3. Amiga... es increíble a donde me remonté al leer esto ...te acuerdas cuando nos concimos???' que a los poquitos días el gran jefe decidió conocerme y una mañana muy tempano casi que me citaron un poco antes de la hora de los ejercicios para que el super maridito me conociera ... a mi al principio me pareció muy lindo que fino se interesa hasta por conocer a sus amigas me dije... pero cuando lo comente en casa mis hijos me dijeron mami que raro, no te parece ??? tu ves a mi papi viendo y conociendo a todos tus amigos o al reves? la verdad es que nunca te hice este comentario pero ahora me viene a la cabeza, que rabia , que impotencia no se me ocurió darte una señal , un aviso, lo deje pasar ... y así como este hecho ocurieron otros así como si nos quedabamos chafardeando y no llegabas a la hora prevista a casa... enseguida sonaba el movil, Dios que fuerte...que falta de información teníamos. un beso grande ADELANTE

    ResponderEliminar
  4. Hola Ysbelia, asi es, Tu lo dijiste bien "que falta de informacion". Las personas (hombres y mujeres) NO saben lo que es delimitar bien las relaciones y en "nombre del amor" ambos (repito hombres y mujeres) se extralimitan hasta llegar a una situacion enfermiza. Por eso, mas que cotilleo, quiero INSISTIR en anecdotas que pasaban como normal y NO lo eran. Hoy en dia, deja secuelas que una tiene que trabajar intensamente hasta con profesionales. Gracias por recordarme ese detalle. Imaginate son tantos. Lo mas interesante es que mi gente ahora esta refrescando y me cuentan cosas que recuerdan. Seguiremos informando.

    ResponderEliminar

Los blogs son para opinar y sentirnos libres. Para lograr una buena dinámica agradezco hacer comentarios apropiados, ajustados a la temática; de lo contrario, NO serán publicados.